trabajo de traducción de textos de Daniel Arasse, libro : El Detalle
temple sobre madera, 37,5 x 18,5 cm.
Londres, National Gallery
de Marcela Galuppo
“Colonia”
Fotografía digital
60 x 45 cm. – 75x100 cm.-2010
4 niños desnudos asomándose del agua integrados a la naturaleza, tanto así, que parecen formas no independientes del agua oscura, que en parte los oculta por su tono oscuro. Uno de los niños está de pie, su cabello es ocre-rojizo como el pasto que crece en la orilla. Todos, de espaldas al observador, observan quietos como a lo lejos, tras las montañas haciendo una gran curva ascendente sube una columna de vapor que se hace nube gris. El cielo vira de un rosa pálido hasta quedar sin color, en blanco; que se potencia con lo negro del agua donde se ubican los cuatro protagonistas.
“Perspective”
Fotografía digital
60 x 45 cm. - 2010
2 niños de espaldas, parados simétricamente como si hubiera un eje vertical en el medio de la fotografía. Sus cabellos dorados, y sus pieles bronceadas, tienen colores cálidos en relación al amarillo del campo sembrado donde se encuentran. Un paracaídas blanco, forma un círculo al lado de los chicos, hacia la izquierda. Y a lo lejos, donde está la línea de horizonte, surge hacia arriba, una nube que parece salir de un agujero en la tierra, en el medio de los niños, desde aquel eje imaginario que divide la foto en dos. El cielo totalmente gris oscuro, como casi siempre antes de las lluvias o las tormentas; sin embargo el blanco del paracaídas es total, los niños y la llanura brillan. El color está en los chicos y el campo; la tela blanca y el cielo gris provocan un gran contraste color-acromático.

“Jardín”
Fotografía digital
45x60 cm. – 75x100 cm. -2010
Un lago de agua quieta entre rocas oscuras, cubiertas por pasto verde oscuro. Algunas plantas con flores blancas en el agua y sobre las rocas. Agua y cielo casi blancos también.
“63N”
Fotografía digital
45x60 cm. – 75x100 cm. -2010
Una vista de perfil de un niño desnudo, reclinado hacia adelante, mirando hacia la tierra, su larga cabellera tapa su rostro. Detrás suyo vemos un montículo de tela blanca. Está solo en una planicie verde oscuro, casi negro. Encierran la llanura montañas, apenas en gris medio, en la parte más alta y lejana. La línea de horizonte parte el plano al medio, tierra en negro, cielo celeste claro. La larga cabellera oscura del chico lo une a la tierra.
“Exil”
Fotografía digital
45x60 cm. – 75x100 cm. -2010
En un gran primer plano el rostro de un niño con sus ojos cerrados, su cabeza hacia atrás y los brazos en alto; la foto es la instantánea de un gesto en pleno movimiento.
Su cabello castaño, tiene marrones con oro como la llanura donde está. Una línea curva de montañas oscuras define el horizonte y grandes nubes grises cubren casi todo el cielo, cuyo celeste apenas aparece.
Sin embargo el sol encandila el rostro del niño, podría ser por ello que el mismo cierre sus ojos. La sombra de su brazo derecho atraviesa en una diagonal negra su torso desnudo.
“Point Zèro”
Fotografía digital
45x60 cm. – 75x100 cm. -2010
Una figura juvenil desnuda, está inclinada sobre el suelo y tiene a sus espaldas, en simetría a la curva de su cuerpo un gran bulto de tela blanca plegada.
El niño en cuclillas tiene una pierna más levantada, de frente al espectador, mientras su cuerpo queda de lado, ambas manos sobre la tierra, su cabeza hacia abajo y una larga cabellera que llega hasta el suelo, y pareciera incorporase a este o viceversa, nacer de la tierra que se une al cabello por el tono oscuro, que contrasta con un cielo celeste despejado. Y a la vez resalta los protagonistas, el niño y su piel dorada y la contracurva de la tela blanca, ambos resplandecientes bajo la luz del sol, que no se ve, se refleja en estas figuras, simétricas; que pueden ser un par de vida: paracaídas/niño, quien sabe?.
sobre la serie:
Los niños son el cultivo que sale de la tierra, tienen los colores del agua oscura y de los sembrados dorados y su piel refleja el sol. Y a veces sólo parecen estar perdidos, haber arrivado a estas llanuras, con sus blancos paracaídas, que devienen como la única conexión con su pasado, pueden ser sus ropas, sus capas, lugares para habitar.
La naturaleza se muestra poderosa, surgen nubes de la tierra, cielos oscuros, soles despiadados, estas manifestaciones atraen a los niños que a veces vemos detenidos en contemplar. Seres protagonistas de su libertad, desnudos, pueden pensarse como la posibilidad de un nuevo comienzo en un lugar, donde niños y naturaleza resplandecen de pureza.
Estos seres errantes transitando por grandes espacios, casi infinitos; se acercan a la definición Distribución nómade (o espacio liso), la cual cito:
"Es en este sentido que lo nómade se define menos por sus desplazamientos, como la migración, que por el hecho de habitar un espacio liso (desierto o estepa")- del libro Mil mesetas de Gilles Deleuze y Félix Guattari.
En cuanto a una narración del término territorio, de los autores citados, en el libro Qué es la filosofía? encontramos:
“Y es que el territorio no se limita a aislar y a juntar, se abre hacia unas fuerzas cósmicas que suben de dentro o que provienen de fuera, y vuelven sensibles su efecto sobre el morador. Un plano de composición del roble lleva o comporta la fuerza de desarrollo de la bellota y la fuerza de formación de las gotas, o de la garrapata, lleva la fuerza de la luz capaz de atraer al animal al extremo de una rama, a una altura suficiente, y la fuerza de la gravedad con la que se deja caer sobre el mamífero que pasa, y entre ambas nada, un vacío aterrador que puede durar años si el mamífero no pasa. Y ora las fuerzas se funden unas dentro de otras en sutiles transiciones, se descomponen apenas vislumbradas, ora alternan o se enfrentan. Ora se dejan seleccionar por el territorio, y las más bondadosas son las que entran en la casa. Ora lanzan una llamada misteriosa que arranca al morador del territorio, y lo precipita en un viaje irresistible, como los pinzones que se juntan de repente a millones o las langostas que emprenden caminando una peregrinación inmensa en el fondo del agua. Ora caen sobre el territorio y lo trastocan, maléficas, restaurando el caos del que apenas acababan de salir. Pero siempre, si la naturaleza es como el arte, es porque conjuga de todas las maneras estos dos elementos vivos: la Casa y el Universo, lo Heimlich y lo Unheimlich, el territorio y la desterritorialización”.
Devenir naturaleza
Como si viéramos algunos elementos en común entre los niños de “Colonia”, con el agua y el barro, como si estos cuatro chicos fueran en parte agua oscura, y a la vez el agua negra que se eleva y aparece en la piel clara, como un barro adherido, parte de los cuerpos. La doble captura de los niños y el paisaje, narra un devenir primitivo, de origen y de vuelta, de caída en el principio; quizás como necesario para volver a empezar.El paracaídas está allí, siempre a mano, cercano, es la herramienta, el traslado, hacia una tierra prometida, limpia, diáfana y misteriosa, que parece necesitamos encontrar.
En toda la serie los niños habitan el lugar y son parte de él, como un mismo Ser. Está claro que ningún protagonista se transforma en roca, ellos están ahí inmersos, la energía fluye, y devienen en un territorio que los ampara, es parte de su cuerpo, su prolongación, no hay casas, pueblo, ni ciudad, nada se interpone entre la piel y la tierra, por eso esta cercanía extrema, que miramos como un paraíso y sin embargo, a veces, parece desolación por su soledad.
(en otra entrada se transcribirá material cedido por los artistas, texto realizado para la serie comentada).
fotografía M.G.
El nacimiento de Venus, 1484
Sandro BOTTICELLI (Alessandro di Mariano Filipepi )
Nació en Florencia en 1445 y falleció en 1510.
Temple sobre lienzo 172,5 x 278,5 cm.
Galería de los Uffizi. Florencia
Esta obra es una de las primeras pinturas renacentistas de temática exclusivamente mitológica. Pese a que su título hace referencia al nacimiento de Venus, según el cual la Diosa del amor surge de la espuma seminal, provocada cuando Cronos castró a su padre Urano y arrojó sus testículos al mar. Botticelli optó no por representar el nacimiento en sí, sino la Diosa ya creada.
En el centro de la composición pictórica, la Diosa ya creada avanza sobre las olas en una enorme venera o concha de Vieyra en dirección a la orilla.
El viento Céfiro y la brisa Aura la impulsan abrazados desde la esquina izquierda superior de la escena suscitando a su paso una lluvia de rosas.
A la derecha ante un frondoso naranjal, la Primavera, una de las Horas, diosas de las estaciones se dispone a cubrir con un manto la púdica figura de la Diosa.
Botticelli parece haberse inspirado en la recreación del episodio mitológico greco-latino realizada por el poeta renacentista Poliziano:
Se la ve avanzar
Y el cielo se complace
Sobre una concha que guían los vientos.
Reales se dirían el mar y la espuma,
Real la concha y el soplo del viento,
El fulgurar de los divinos ojos,
El cielo y los elementos que la celebran.
Danzan las blancas Horas en la arena
Y el viento sus cabellos alborota.
Ambos, pintor y poeta, formaban parte de los Círculos neoplatónicos florentinos que intentaban tender un puente entre la tradición cristiana y el mundo greco-latino.
La Composición de la imagen de este episodio mitológico es equilibrada, lírica y elegante.
Las figuras delineadas con precisión aparecen suspendidas sobre un fondo casi neutro sólo matizado a la derecha por la presencia del bosque de naranjos.
La profundidad espacial se insinúa mediante las variaciones de color del mar y el cielo.
Los cuatro personajes forman un triángulo compositivo en cuyo eje se presenta la figura de la Diosa que capta nuestra atención.
Con las características del ideal platónico de belleza femenina:
mirada ausente
expresión melancólica
anatomía sinuosa y nacarada, casi marmórea, inspirada en un modelo escultórico greco-latino
ondulante cabellera con reflejos dorados.
A su alrededor y en contraste con las tonalidades frías: azules, verdes y rosas y los luminosos toques dorados en: las alas de Céfiro y Aura, los juncos y las briznas de hierba y las hojas de los naranjos. Confieren un efectote mágica luminosidad a toda la escena.
Sin embargo el recurso expresivo más importante en toda la obra es: el Arabesco lineal.
Desplegado en un juego de líneas curvas que recorren toda la escena, los ropajes, a tal punto de casi contradecir el naturalismo del Quatrochento italiano.
Obra realizada por encargo de Pierfrancesco de Médicis para su hija. La pintura nos muestra una temática que se relaciona con las doctrinas neoplatónicas, las cuales decían que el ser humano debía buscar la unidad entre la belleza, el amor y la verdad, estas cualidades se encarnan en la figura de la Venus.
No es, pues, una exaltación pagana de la belleza femenina; entre sus significados implícitos se encuentra también el de la correspondencia entre el mito del nacimiento de Venus desde el agua del mar y la idea cristiana del nacimiento del alma desde el agua del bautismo.
Una carta de Ficino al joven Lorenzo di Pierfrancesco, que tenía en 1478 quince años, constituye el punto de vista ideológico del significado humanista de esta representación simbólica ( así como también de la Primavera). Ficino desea al joven que bajo la devoción de Venus-Humanitas alcance el equilibrio de todas sus capacidades. La virtud del joven príncipe tiene que realizarse bajo el equilibrio de Venus. El nacimiento de Venus alude al nacimiento de Humanitas engendrada por la Naturaleza, es decir, a manera de unión del espíritu con la materia.
Los mitos de Botticelli celebran una alegoría sobre las divinidades protectoras del joven Lorenzo, lo que convierte esta temática en una alegoría de carácter religioso, didáctico y moral.
Las primeras esculturas de Afrodita
Praxíteles, vivió durante el s. IV a.C., y realizó por encargo de los habitantes de Cos, dos Afroditas, una a la cual le pintó la ropa y otra sin ropa, pero solamente compraron su Afrodita vestida.
La Afrodita desnuda fue comprada por los residentes de Knida, y al poco tiempo esta estatua de culto se hizo símbolo de su estado.
Antiguas fuentes indican que Phyrné, fue la modelo.
Comentario realizado para la columna arte raro del programa Obra en Deconstrucción de radio Universidad de Rosario-22/ octubre/2011